SOLCA-Cuenca, este domingo 24 de agosto de 2025 a través de un manifiesto público hecho a la ciudadanía y a las autoridades expuso los peligros que representa para la salud humana la minería, “especialmente si no está bien regulada”. Metales pesados, minería, agua y riesgo de cáncer, titula el manifiesto. La minería, dice, “puede liberar metales pesados y otros contaminantes al agua que sí están vinculados a un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer” y otras enfermedades graves. Constan entre esos metales el arsénico, cadmio y mercurio. Además, especifica las evidencias científicas de cómo esos metales tienen relación con aquellas tipologías. Igual, detalla cómo la contaminación del agua aumenta el riesgo a través del consumo directo, su acumulación en alimentos y el contacto dérmico prolongado. Tales advertencias provienen de una institución respetable como SOLCA, cuya labor central es la lucha contra el cáncer. Nadie le puede endilgar otro propósito a su manifiesto que no sea el de alertar, informar con sustento científico, y sumarse al debate sobre la potencial explotación minera en Quimsacocha cuya licencia ambiental fue concedida por el ministerio del Ambiente. Solo su derogatoria permitirá calmar los ánimos encendidos en Cuenca y en toda Azuay. Ante la reacción ciudadana, casi generalizada, el ministerio de Energía guarda silencio. Tampoco responderá al manifiesto de SOLCA cuya conclusión es clara: “Nuestra salud, la de nuestras familias y el equilibrio de nuestros ecosistemas dependen de un agua limpia. La prevención es la mejor inversión: proteger el agua hoy es asegurar el futuro …










