En estos momentos críticos por los que atraviesa la patria de Simón Bolívar, deseo a través de estas letras dirigirme a ustedes hermanos de Venezuela, con la intención de apoyarlos y defender a quienes arriesgan su vida y libertad por causa de la democracia. Ni las detenciones injustas, ni la prisión, ni las golpizas públicas propinadas por la llamada Guardia bolivariana, han podido doblegarles. Larga y llena de obstáculos es vuestra lucha cívica por ver libre a su querida patria. Al compartir con ustedes su lacerante tragedia me pregunto: ¿Dónde están sus hermosos valles, las vastas praderas, los melodiosos arroyos y las montañas silenciosas en cuya compañía disfrutaban de paz, libertad y confraternidad? Luego del paso del tormentoso vendaval del caudillo chavista y hoy con su obnubilado Maduro, sólo les queda su valor y dignidad. El petróleo que era su sustento material, hoy les ridiculiza, y sus verdugos se mofan a sus espaldas, pero recuerden, que la valentía y la dignidad son sus compañeras, y el amor su ciencia. Hoy están siendo gobernados por hombres de hueca inteligencia que han vendido a su pueblo por el oro negro y el narcotrafico. Antes de que llegue al poder Chávez, los venezolanos vivían compartiendo entre todos, la dicha de la vida en un ambiente de paz y democracia, comiendo arepas, jugando, trabajando, cantando y bailando la melodía de la verdad del corazón; actualmente muchos de ellos deambulan por calles y parques como corderos asustados, perseguidos y vigilados por lobos importados de alguna …










