No le queda otra alternativa sino derogar la licencia ambiental otorgada a Dundee Precious Metals. A esta conclusión se llega tras la marcha multitudinaria, acaso nunca antes vista, realizada en Cuenca en defensa del agua. El Presidente Noboa y sus ministros, si no la vieron habrán sido informados de cómo cientos de miles de personas demostraron su indignación con gritos “a todo pulmón”, con pancartas, alegorías, música, trompetas, para rechazar la decisión de permitir que por extraer el oro existente en el páramo de Quimsacocha se ponga en peligro las fuentes de agua, y, por consiguiente, la existencia de todo ser vivo, comenzando por el hombre. Presidente, es la oportunidad para enmendar. Demuestre que está a la altura de aquellos estadistas que escuchan la voz del pueblo, que sienten en carne propia su indignación, con mayor razón cuando se quiere preferir el oro en vez del agua. Nos hacemos eco de ese clamor colectivo en honor a la verdad. También porque creemos que sin el agua, peor con agua contaminada, la vida se hace imposible. Tampoco intente trasladar posibles consecuencias a los entes seccionales locales en caso de demandas de parte de la minera. Debe saber, o asesórese bien, que si eso ocurre, el Estado deberá dar la cara; pues, constitucionalmente es el responsable del manejo de los recursos naturales; es más, dio la licencia. Si la demanda se da, hay razones para enfrentarla, comenzado por argüir que la demandante habría obtenido predios de forma dolosa en contubernio con terceros.“El …











