Es la interrogante que nos hacemos hoy en el Ecuador, cuando hay un incremento preocupante de suicidios. Muertes que lo visibilizamos a propósito de que septiembre es el mes de la prevención de suicidios en el mundo. Los jóvenes son los que más se matan en una sociedad en donde la prevención en salud es lo que menos se hace, y en tiempos en donde menos se habla o se conversa en familia. Las familias padecen las consecuencias de una sociedad que ha perdido su rumbo con gobernantes tratan de mantenerse a como dé lugar en el poder. En este contexto, y ante la pobreza, inseguridad, violencia, desempleo, falta de oportunidades de educación, insalubridad, y más males que acechan a las familias; los niños y jóvenes son los que más sufren las consecuencias. Se multiplican los hogares disfuncionales donde aflora la falta de comunicación, conflictos, abusos, negligencias e insatisfacción de necesidades emocionales de sus miembros, generando ambientes con problemas de salud mental, con hijos deprimidos, baja autoestima, dificultad de relaciones interpersonales y que terminan por abandonar la familia y en, no pocas ocasiones, entrando en el submundo de las drogas o acabando con sus vidas. “Estamos entre los 10 países con las tasas más altas a nivel mundial de los suicidios en adolescentes entre los 10 y 19 años, representando una alta incidencia de muertes prematuras (MSP 2024)”. Una realidad que se inicia, con relativa frecuencia, en los colegiales por el consumo de drogas, ofrecidas en las puertas mismas de …










