De diferente manera pero, a todos, nos impacta y estremece, nos convoca y compromete la marcha por el agua, como un llamado a la supervivencia y al compromiso, porque el agua es nuestra vida, razón y crisol de existencia e identidad, porque siendo vital e imprescindible es parte de nuestra historia, del paisaje, de vivencias y tradiciones y del acopio creativo de nuestros artistas también, como la canción “Corre Agüita Niña”, de Ulises Freire, de su proyecto musical “Nueva humanidad”, que estos días suena en las redes y será cantada en la marcha integrando una propuesta de los artistas cuencanos. “Corre agüita niña, desde el cerro a la ciudad / Corre agüita niña, que la siembra va a empezar…”, en ritmo híbrido, entre Tonada y San Juanito, profunda, poética y popular que, como se dice en el lenguaje de aceptación del público, “que pega” y sacude y motiva, característica a las canciones de Ulises, toda la vida componiendo e interpretando un estilo de trova, música alterativa como lo llama, que altera el conformismo del enfoque social de la cotidianidad, porque “pincha” e incita a cuestionar los pequeñas grandes detalles de la vida que hacen la diferencia, como es la conservación y el cuidado del agua nuestra -de todos los días-, desde sus fuentes allá en los páramos que, como un marco multiforme-multicolor, rodea Cuenca configurando un entorno de inusual belleza, otra de las maravillas de esta ciudad con destino cosmopolita que hoy se convoca, hace una pausa activa, alegre y …










