La noche fue distinta. Antes del pitazo inicial, el coliseo Jefferson Pérez se vistió de gala: luces apagadas, show de colores y la entrada espectacular de los finalistas. El público sabía que no sería una final cualquiera, y así fue. En la cancha, Don Bosco salió decidido a escribir su nombre con letras doradas. El primer grito de gol lo puso Geovanny Gutiérrez, cazador de área y máximo goleador del torneo, que rompió el cero y encendió la fiesta salesiana. Poco después, Rolando Peñafiel fusiló al arco rival con un bombazo y Joel Muela estiró la ventaja. Con un 3-0 al descanso, parecía que la historia estaba escrita. Pero Simón Bolívar, con su jerarquía de multicampeón, reaccionó. Edison Serrano descontó, luego Byron Baculima puso el segundo y el mismo Serrano igualó el marcador. El 3-3 sacudió las gradas. De un lado la ilusión de la primera estrella, del otro el invicto que no quería morir. Todo se definió en la tanda de penales. Ahí apareció la sangre fría de Don Bosco. Rolando Peñafiel y Muela convirtieron, Edison Serrano falló para Simón Bolívar, y finalmente Cristian Neira desató la locura con el 3-2 definitivo. Don Bosco hizo historia en la edición 50 del Mundialito. Rompió la hegemonía, bajó al gigante y levantó por primera vez la copa más deseada de los barrios cuencanos. Tercer lugar en el Mundialito El partido por el tercer y cuarto puesto del Mundialito de los Pobres arrancó con ventaja para Cinco Esquinas gracias a Carlos Mina. …











