Si usted estimado lector no ha visitado Loja en los últimos cinco o diez años, le recomendamos que lo haga y mejor en familia. Pues existen numerosas razones: clima agradable a lo largo del año, su bello centro histórico con viviendas y edificaciones restauradas con el esfuerzo de sus propietarios, calles limpias y adornadas, hermosas plazas como la de Santo Domingo, San Francisco, El Valle, la Puerta de la Ciudad ícono arquitectónico y cultural que da la bienvenida a visitantes con su imponente estilo colonial. Visite el Santuario de El Cisne, la Iglesia de San Sebastián, el Museo Etnográfico. Loja es una ciudad muy limpia, sin grafitis, con una gastronomía reconocida, una urbe que enamora con su música, su historia y su belleza natural, pero sobre todo por su gente honesta, trabajadora y bondadosa, siendo gentiles y hospitalarios para que los visitantes se sienten a gusto, como en casa. Por las noches, luego de retornar de las cafeterías o restaurantes, es usual ver caminar plácidamente por sus calles a centenares de jóvenes y adultos, por cuanto en Loja se respira paz. La seguridad no es casualidad; es el resultado de una comunidad unida, la presencia policial efectiva y su ubicación geográfica alejada de conflictos mayores. Llama la atención la cantidad de hermosos templos construidos y bien cuidados no solo en la ciudad sino en cada cantón y parroquia, lo cual se puede interpretar tan solo desde la espiritualidad y la fe. Su culto a la Virgen María, con la advocación …










