Desde hacía muchos años nos cuentean con que el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, de un solo plumazo convertido ahora en Ministerio de Infraestructura y Transporte (de MTOP a MIT), realiza o contrata estudios para, dizque, reconstruir, rehabilitar, o qué mismo querrá hacer, la Cuenca-Girón-Pasaje, la cenicienta de las vías bajo responsabilidad del gobierno central, más claro del centralismo. Estudios, estudios y más estudios. Esta ha sido la cantaleta de cuántos ministros (uno que otro con buenas intenciones) han pasado por ese ministerio paquidérmico, ahora mucho más pesado porque a su piel arrugoza, llena de garrapateros burócratas, le injertaron la del Ministerio Urbano y Vivienda y la de la Secretaría de Inversiones Público-Privadas, que deben tener sus propios picabueyes. Meses atrás, cuando menos se comidieron en “raspar” varios tramos cuya capa de rodadura asemejaba a caminos de herradura. Es que asfalto y pavimento rígido colapsaron juntos, a cuya “muerte” contribuyó la falta de mantenimiento y el tráfico pesado, sobre todo el que circula por el carril sur-norte. Actualmente también ocurre en el opuesto, por el cual se desplazan enormes tráileres llevando el material extraído de las tierras orientales por mineras trasnacionales. En uno que otro tramito colocaron asfalto. No pocos exclamaron ¡por fin! La alegría duró poco. Los demás tramos “raspados”, cuyos “filos” son un riesgo, siguen como les dejaron. ¡Ah!, si los vehículos se quejaran. No pueden, pero los daños suman y suman, con mayor razón si son conducidos por ebrios, por los adictos al celular, por los …










