Nuestro planeta sufre un deterioro muy grave, amenazando la supervivencia de una gran parte de la humanidad. Los informes científicos son cada vez más alarmantes. Hay drásticos cambios climáticos que todos los sentimos, altísimas o muy bajas temperaturas, deshielos, huracanes devastadores, islas de plástico, y contaminación ambiental por todo lado; deforestación, y pobreza etc. Como vemos, estamos empeñados en la ingrata tarea de destruir el mundo, arruinar los bosques, contaminar los ríos y los páramos, transformar los mares y las quebradas en auténticos botaderos de basura. La destrucción sistemática de la naturaleza es un hecho escalofriante y real, y lo que empeora este oscuro panorama, es que va acompañada de la demolición de los supremos valores humanos como la paz, la libertad, la ética, la dignidad, la verdad, la democracia etc. Algunos vemos este sombrío escenario, pero hacemos poco o nada, otros no lo ven, simplemente porque están empeñados en su lucha diaria por sobrevivir en condiciones de desempleo, pobreza, empleo precario, explotación etc. Otros no quieren ni les conviene ver. Son los impulsores del modelo económico, social y ambiental, que genera la destrucción de la naturaleza. Las mineras, las petroleras y las grandes empresas, cuyo interés es la reproducción de sus capitales, a través de mecanismos sofisticados de la tecnología y de la propaganda, han creado necesidades falsas, con la oferta de millones de mercancías con caducidad programada, que requieren de minerales, o materias primas que salen de nuestras selvas, montañas o minas, creando basura y más basura en …











