El martes 16 de septiembre, tuvimos una apoteósica cita de seres humanos, cuyo norte nos habla de la defensa del más noble recurso de la Naturaleza, como es el AGUA. Hubo verdadero entusiasmo en una gigantesca concurrencia democrática, que saturó calles, plazas y la Catedral. El Tomebamba miraba con alegría el orgullo morlaco por la defensa del agua en su Cuenca amada, que marcharon a defender la vida, acompañados de sus familias, que exigía a la irresponsabilidad de muchos políticos, que han permitido este gran tropiezo, como sería el envenenamiento de la Biosfera de El Cajas, como área de recarga hídrica, sus suelos, su flora y fauna y por gravedad terrestre, la intoxicación de aguas para consumo humano, suelos agrícolas, ganadería, deterioro de biodiversidad y desestabilización de los Andes, en términos de que luego de millones de años, este punto en el mundo, se transformó a ser crisol de vida y de alegría, porque Cuenca es diferente, en términos de ser vinculados social, ecológica, identitaria y amorosamente, en una urbe a la que cuidamos, con su gente, sus montañas, sus ríos, sus calles, sus templos, sus parques, su música y sus cualidades múltiples, en la Cuenca considerada por el poeta como “cargada de alma”. Tierra con personalidad y orgullo de sus habitantes, desarrollada por el trabajo y esfuerzo de sus hijos, que la cuidan, invierten recursos, crean industrias, y la mantienen limpia y brillante para la vida de sus habitantes y la visita de un gigante turismo que la valora …










